LOS DIÁLOGOS DE PLATÓN (ESTILO, OBRAS Y ESCRITOS DE PLATÓN)

Nº 412. Fragmentos de La Comedia Nueva-Apolinario.pdf

DISCÍPULOS DE PLATÓN.

Historia de La Filosofia de Guillermo Fraile - Ebook download as PDF File .pdf), Text File .txt) or read book gameanime.ga://gameanime.ga Depósito legal: M ISBN alegría que quiere transmitir a todos. Hay que destacar el carácter optimista y positivo de la apología de nuestro autor, muy similar a la que encontramos en Justino, aunque le sobrepasa por la amplitud de su mé­ todo. duraban tres días en Esparta y diez en Siracusa; en Ate gameanime.ga

LIBRO PRIMERO

Sócrates, Timeo, un huésped ateniense y otro eleate. Por estos dos huéspedes no se entienden Platón y Parménides, como creen algunos, sino que son personas supuestas y anónimas. En la conclusión de sus argumentos usa mucho de la inducción, no la simple, sino la doble.

Dos son las especies de inducción: La primera es cuando de la respuesta que da el preguntado se infiere lo contrario a ella, v. De esta inducción a contrario usa en sus controversias no para establecer dogmas, sino para refutar o redargüir. La inducción de consecuencia es en dos maneras: La primera es de los retóricos, la segunda de los dialécticos.

En la primera se inquiere: Esta especie de inducción es la propia de los retóricos; pues la retórica versa sobre particulares, no sobre universales. La otra especie es de los dialécticos, y prueba lo universal por cosas particulares, v.

Este mismo universal se compone de diferentes particulares, v. De esta especie de inducción usaba para probar lo que le parecía verdadero. El cuarto de estos dramas debía ser satírico, y los cuatro se llamaban cuadriloquio. A cada libro pone dos epígrafes: Este primer cuadriloquio lleva por título Eutifrón o De la santidad. El tercero se titula Critón , y trata de lo que debemos obrar; también es moral. El segundo cuadriloquio empieza por el Cratilo o De la recta razón de los nombres: Luego el Teeteto o De la ciencia: El sofista o Del ente: Y El político o Del reinar: En el tercer cuadriloquio se contienen el Parménides o De las ideas: Filebo o Del deleite: El convite o De lo bueno: El Fedro o Del amor: El cuarto cuadriloquio incluye el Alcibíades o De la naturaleza del hombre: El segundo Alcibíades o Del ruego: El Hiparco o Del amor del lucro: Y el Anteraste o De la Filosofía: El quinto comprende al Téages o De la Filosofía: Al Laques o Del valor: Y al Lisis o De la amistad: En el sexto se contienen el Eutidemo o El contencioso: El Gorgias o De la Retórica: Y el Menón o De la virtud: El séptimo comprende los dos Hipias , el primero de los cuales trata De lo honesto , y el segundo De la mentira: El Ion o De la Ilíada: El octavo comienza por Clitofón o Exhortatorio: El Timeo o De la naturaleza: Finalmente, el noveno cuadriloquio contiene el Minos o De la ley: Las leyes o Del modo de hacerlas: El Epinomis o La asamblea nocturna , o sea, El filósofo: Y trece Cartas , todas morales.

Así distribuye Trasilo, con algunos otros, los libros de Platón. El tercero las Leyes , el Minos y el Epinomis. El cuarto el Teeteto , el Eutifrón y la Apología. El quinto el Critón , el Fedón y las Cartas. Usa mucha variedad de voces en sus obras a fin de que no sean entendidas de los ignorantes; no obstante, es de sentir que la sabiduría consiste propiamente en el conocimiento de cosas intelectuales, como el de Dios y el del alma separada del cuerpo.

Sencillo, sin adorno, en todo bueno, y que toda la ciencia circunscribe en la obra, no versado en elegancias Y, por el contrario, usa muchas veces diversas voces para un mismo significado, pues para significar la Idea usa de las palabras especie , género , paradigma , principio y causa.

No menos usa de voces opuestas en un mismo significado, llamando sensible a lo existente y a lo no existente: Todo lo cual lo acostumbra hacer con mucha frecuencia. De tres maneras se deben exponer sus escritos. Primeramente, conviene explicar qué cosa sea cada una de las que allí se dicen.

Luego por qué se dice cada una de ellas: Y por cuanto en sus libros se ponen ciertas señales o signos, diremos también de ello alguna cosa. El diple con dos puntos se pone donde se enmiendan algunas cosas. El obelo con dos puntos en las cosas vanas e ineptas. El ceraunio se pone en las cosas pertenecientes a la instrucción filosófica. El asterisco cuando hay uniformidad de dogmas. Y el simple obelo se pone cuando se reprueba algo.

Estos son los libros de Platón y las notas que les ponen. De ellos dice Antígono Caristio, en su libro De Zenón , que recién publicados, si alguno quería leerlos, pagaba al que los poseía. Sus opiniones son éstas: Dividido en otros seis el círculo interior de estos dos, componen todos los siete círculos Que la opinión se hace por el círculo llamado Otro, y la ciencia por el llamado Mismo.

Que los principios de todas las cosas son dos, a saber: Dios y la Materia, llamando a Dios Mente y Causa. Que esta sustancia o materia se convirtió en los cuatro elementos o principios: Solamente la tierra, dice, es inmutable: Que es esférico, por serlo también su Criador. Que permanece sin acabarse, porque no se resuelve en Dios. Y que es Dios la Causa de toda generación, por ser cosa natural al bueno el hacer bien. Que el mundo consta de fuego, agua, aire y tierra.

De fuego, para que sea visible; de tierra, para que sea sólido; de agua y aire, para que esté proporcionado, puesto que la rigidez de los sólidos se proporciona con los dos elementos medios para formar el universo. Y consta de todos, para que sea perfecto e inmortal.

Que el tiempo fue creado a imagen de la eternidad: Así, que el tiempo no puede existir sin la naturaleza del universo, pues luego que hubo mundo hubo también tiempo, habiendo sido criados el sol, la luna y los planetas para formar el tiempo. Que para que el mundo fuese perfecto y semejante a la Inteligencia animada, fue criada la naturaleza de los otros animales.

Y como aquélla tuvo mente, fue conveniente la tuviese también el cielo. Que los dioses son de naturaleza ígnea. Que fue criada para que formase la noche y el día: Éstas son el aire, el fuego, la tierra y el agua; los cuales no eran perfectamente elementos, pero eran capaces de serlo. Que la virtud es bastante por sí sola para la felicidad; pero necesita de los bienes del cuerpo como a instrumentos, v.

También necesita de los bienes externos, como son: Por esto algunos lo tuvieron por mitólogo, ya que entretejía en sus escritos estos apólogos para contener los hombres, siendo incierto que después de la muerte suceden estas cosas Hasta aquí sus opiniones. Dividía, dice Aristóteles, las cosas en esta forma: Colocaba en el alma la justicia, la prudencia, la fortaleza, la fragilidad y otras semejantes.

En el cuerpo la belleza, la buena constitución de partes, la salud y las fuerzas. Y entre los bienes externos ponía los amigos, la felicidad de la patria y las riquezas.

De lo cual consta que son tres las especies de bienes: Que también son tres las especies de amistad: Llamamos natural a la que tienen los padres a sus descendientes y a la que se tienen mutuamente los consanguíneos. Social llamamos a la que se engendra del vivir juntos y sin conjunción de parentesco, como la de Pílades y Orestes. La amistad hospital es la que tenemos con los huéspedes, proveniente de recomendación o cartas.

Es la amistad, pues, natural, social, hospital. Algunos añaden una cuarta especie, que es la amorosa. El gobierno civil es de cinco especies: La oligarquía es cuando los magistrados son elegidos por las clases o estados, pues los ricos son menos que los pobres. El de Lacedemonia y Macedonia es de sucesión, pues suceden en el reino ciertas familias. Y la tiranía es cuando alguno se hace dueño del gobierno de un pueblo violentamente y por sorpresa. Así que los gobiernos civiles son: Tres son las especies de justicia: Los que restituyen el mutuo y depósito son justos para con los hombres.

Y los que cuidan de los monumentos lo son con los difuntos. Luego la justicia es acerca de los dioses, de los hombres y de los difuntos. Tres son también las especies de ciencia: La política, la pericia en tocar flautas, cítaras, etc.

Y la geometría, la armónica y la astrología pertenecen a la teórica; ni hacen ni construyen cosa alguna, sino que el geómetra considera las líneas, el armónico los sones y el astrólogo los astros y el cielo.

Las especies de medicina son cinco: La farmacéutica cura las dolencias con medicamentos. La dietética ahuyenta los males por medio de la dieta. La nosognomónica por el conocimiento de la enfermedad. Y la boetética destierra las dolencias con el auxilio pronto y oportuno.

Luego las especies de medicina son: La ley se divide en dos: Aquella con que se gobiernan las ciudades es la escrita. La no escrita es la de costumbre, v. Estas cosas ninguna ley las prohíbe; pero la no escrita manda no se haga esto. Así que la ley es escrita o no escrita. Las especies de oración son cinco. A la primera especie pertenecen las oraciones que dicen en los congresos los que gobiernan. Esta especie se llama política. A la segunda especie de oraciones pertenecen las que escriben los oradores en las demostraciones para alabar, vituperar, acusar.

Esta especie se llama retórica. La tercera especie de oraciones es la que usan las personas privadas comunicando entre sí. Esta especie se llama privada. La cuarta es la que usan los que preguntan y responden, disputando brevemente en el asunto.

Esta especie se llama dialéctica. Y la quinta especie es la que usan los artistas cuando tratan de cosas de su profesión, y se llama técnica Así que dichas especies son cinco: Otra de la boca y manos, como el cantar y pulsar una cítara.

Y la tercera de las manos solas, como la que da la cítara. La nobleza es de cuatro especies: Asimismo los nacidos de padres poderosos y príncipes. Y la otra especie de nobleza es cuando uno tiene un alma noble, generosa y grande. Éste se llama noble, y su nobleza la mejor. Por tanto, una especie de nobleza viene de los ascendientes buenos, otra de los poderosos, otra de los ilustres y otra de la bondad y mérito propio. La belleza se divide en tres especies: La otra consiste en las leyes y estudios, pues estas cosas son bellas por la comodidad.

El alma encierra tres partes: La parte concupiscible es la causa de apetecer la comida, el coito y semejantes. Luego el alma es o racional, o concupiscible, o irascible. Las especies de virtud perfecta son cuatro: De éstas la prudencia es la causa de hacer rectamente las cosas; la justicia, de operar justamente en la sociedad y tratos; la fortaleza, de perseverar y no acobardarnos en los peligros y temores; y la templanza, de refrenar los apetitos desordenados y de no dejarnos cautivar de pasión alguna, sino que vivamos honestamente.

Luego las especies de virtud son: El gobierno se divide en cinco especies: Los magistrados que en las ciudades son elegidos por los ciudadanos gobiernan legalmente.

El mando de costumbre es el que tienen los pedagogos con los muchachos, y los maestros con sus discípulos. El gobierno hereditario o de sangre es como el de los reyes de Lacedemonia, que obtienen el reino por descendencia, igualmente que el de los macedones, que también es por descendientes. Las especies de oratoria son seis: Cuando no se exhorta a hacer guerra ni dar auxilio, sino a estarse quieto, la oración se llama disuasoria.

La tercera especie de oratoria es cuando uno manifiesta la injusticia que alguno le ha hecho y la causa de los males padecidos: La cuarta especie de oratoria se llama defensa , y es cuando uno manifiesta no haber procedido injustamente ni haber cometido insolencia alguna: La quinta especie de oratoria es cuando el orador sólo dice bien del uno y lo demuestra bueno y honesto: Y la sexta especie es cuando se demuestra que uno es malo: Así que las partes de la oratoria son: El bien decir o disertar se divide en cuatro: Decir a quienes conviene es acomodar las palabras a la edad de aquellos a quienes se dice, ya sean ancianos, ya mozos.

Y decir cuando conviene es que no sea demasiado presto ni demasiado tarde; pues, de lo contrario, se peca contra las reglas del bien decir. La beneficencia es de cuatro modos: Con dinero, cuando uno socorre con él al necesitado que pide, en cuanto racionalmente puede. Con el cuerpo se ayudan mutuamente los hombres cuando se socorren contra quien los hiere. Y cuando uno sube al tribunal de justicia para favorecer a otro, y efectivamente dice bien de él, beneficia con las palabras.

Luego la beneficencia es o con dinero, o con el cuerpo, o con las ciencias, o con las palabras. El fin de las cosas se divide en cuatro especies. El poder o potencia se divide en cuatro especies: Otra corporal, pues podemos caminar, dar, recibir, y otras cosas como éstas. La tercera es cuando somos poderosos a fuerza de soldados o de dinero; y de esta forma se dice puede mucho un rey.

La humanidad es de tres especies: Otra especie es cuando uno da socorro a los infelices. Y la otra es cuando son convidados a la mesa los amigos. Luego la humanidad se encierra en saludar a los amigos, en socorrerlos y en convidarlos a comer y estar con ellos. La felicidad se divide en cinco partes: El buen consejo dimana de la educación y de la experiencia en muchas cosas.

La buena constitución de cuerpo y sentidos procede de la aptitud de sus partes y órganos, como de los ojos si ve bien, de los oídos si oye, y de la nariz y boca si ejercen debidamente sus propios oficios.

Ésta es la integridad de sentidos. La estimación y gloria humana nacen del buen concepto y opinión en que estamos. Quien tiene todas estas cosas es perfectamente feliz. Así que la felicidad consiste en el buen consejo, en la integridad de sentidos, en la sanidad del cuerpo, en la fortuna, en la estimación y gloria, y en la abundancia. Las artes se dividen en tres clases: Y la tercera clase es la que hace uso de las mismas cosas construidas, v.

Divídese, pues, el arte en tres clases: Lo bueno es de cuatro especies, la primera de las cuales es cuando llamamos virtuoso a uno por poseer este bien.

La segunda es la virtud misma y la justicia, a las cuales llamamos bien. La tercera, los alimentos, el ejercicio conveniente y las medicinas. Y la cuarta es el arte de tocar la flauta, la histriónica y otras semejantes. Así que son cuatro las especies de bien: De las cosas existentes, unas son malas, otras buenas, y otras indiferentes. De éstas llamamos malas a las que pueden dañar siempre, como la intemperancia, la imprudencia, la injusticia y otras así: Las cosas que a veces aprovechan y a veces dañan, como el pasear, el estar sentado, el comer; o bien las que nunca aprovechan ni perjudican, son indiferentes o neutras, puesto que ni son buenas ni malas.

Luego de las cosas existentes unas son buenas, otras malas, y otras indiferentes o neutras. El buen gobierno es de tres maneras: Secundariamente, si los ciudadanos se sujetan a las leyes establecidas. El mal gobierno se divide en tres especies: La segunda, cuando no se observan las establecidas. Y la tercera, cuando no hay ley alguna. Las cosas contrarias son en tres maneras, como cuando decimos que los bienes son contrarios a los males, v. Lo grave y lo leve, lo breve y lo tardo y lo negro y lo blanco son contrarios entre sí del modo que lo son las cosas neutras a las neutras.

Así que las cosas contrarias lo son, una como las buenas a las malas, otras como las malas a las malas, y otras como las neutras a las neutras. Tres son las especies de bienes: Sosícrates dice en las Sucesiones que Misón por su padre fue eteo; por su madre, queneo. Anaxilao lo hace arcade. Hiponacte hace también memoria de él, diciendo: Misón, a quien Apolo 63 Filón, Ateneo y otros hacen memoria de esta costumbre griega. Aristóxenes dice en su Historia varia que Misón no se diferenció mucho de Timón y de Apimanto, pues también aborrecía los hombres.

Fue visto reír estando solo en el campo de Lacedemonia; y como el que lo halló de improviso le preguntase con instancias porqué reía no habiendo nadie presente, dijo: Dice también Aristóxenes que Misón no fue célebre a causa de no haber nacido en ciudad, sino en un cortijo, y aun éste desconocido; por cuya razón muchas de sus cosas se atribuyen a Pisístrato.

Murió a los noventa y siete años de su edad Fue cretense, natural de Gnosa: Conocido por esto de toda Grecia, lo tuvieron todos por muy amado de los dioses. Padecían peste los atenienses, y habiendo respondido la pitonisa que se lustrase la ciudad, enviaron a Creta con una nave a Nicias, hijo de Nicerato, para que trajesen a Epiménides. De esta manera cesó el daño. Desde entonces se hallan por los pueblos de los atenienses diferentes aras sin nombre68, en memoria de la expiación entonces hecha.

Otros dicen que la causa de la peste fue la maldad de Cilonio; y refieren el modo con que se libertó, que fue muriendo los dos jóvenes, Cratino y Clesibio, con lo cual cesó la calamidad. Los atenienses le dieron un talento y una nave con que regresase a Creta; pero él no admitió el dinero, antes hizo confederación entre los gnosios y atenienses; y volviéndose a su casa murió de allí a poco de edad de ciento cincuenta y 66 Algunos códices leen setenta y siete, y así corrige el texto Estéfano, aunque en su edición de Laercio deja el LII, dice lo mismo por estas palabras: Dicen que siendo muchacho, cansado del camino y calor, se entró en una cueva, donde durmió cincuenta y siete años; y que después le causó grande admiración la mudanza que halló en las cosas, creyendo que se había despertado al día siguiente.

Después en solos cincuenta y siete días se hizo viejo: Plutarco y Varrón dicen que sólo durmió cincuenta años; Pausanías, cuarenta. Hace también memoria de ellas Pausanías, lib. Los cretenses dicen que murió de doscientos noventa y nueve años, pero Jenófanes Colofonio afirma haber oído decir que de ciento cincuenta y cuatro.

Compuso cinco mil versos sobre la generación de los curetes y coribantos, y sobre la de los dioses, y seis mil quinientos sobre la construcción de la nave Argos, y expedición de Jasón a Colcos. Yo he hallado otra carta suya, que es como sigue: Hace memoria de él Timeo en su segunda Dicen algunos que los cretenses le ofrecen sacrificios como a Dios. Esto predijo tanto tiempo antes que sucediese.

Refieren que él mismo se llamaba Eaco; que predijo a los lacedemonios habían de ser prisioneros de los arcades, y que aparentó muchas veces que resucitaba.

Escribe Teopompo, en su libro De las cosas admirables, que cuando construía el templo de las ninfas, se oyó una voz del cielo que decía: IX, por porticus Euminice quiso entender los pórticos de este templo, como muy anchos y espaciosos. En mis comentarios a Vitrubio no tuve presente este lugar de Laercio, ni hallé quien lo haya advertido hasta ahora.

San Clemente Alejandrino, en su Exhortación a los gentiles, dice que Epiménides fundó en Atenas templos a la Contumelia y a la Impudicia. Añade Teopompo que envejeció en tantos días como años había dormido Mironiano dice en sus Símiles que los cretenses lo llamaban Curete. Hubo otros dos Epiménides: Fue el primer griego que escribió del alma y de los dioses.

Igualmente, habiendo bebido agua sacada de un pozo, pronosticó que dentro de tres días habría terremoto, y así sucedió.

Subiendo de Olimpia a Micenas, aconsejó a Perilao, que lo hospedó en su casa, partiese de allí con su familia. No se persuadió Perilao, y Micenas fue luego tomada por los enemigos. Manifestó aquél este mandato de Ferecides a los ciudadanos, los cuales, dada la batalla al día siguiente, vencieron a los magnesios, y buscando a Ferecides, lo enterraron allí mismo, y le hicieron muy grandes honras. Otros quieren muriese comido de piojos.

Los filólogos tomaron después en mal sentido estas palabras, y aun pecan todavía los que en mejor sentido las interpretan. Andrón Efesino dice que hubo dos Ferecides, ambos de Siros: De Ferecides Sirio nos ha quedado un libro, cuyo principio es: En la isla de Siros se conserva un heliotropio74 de Ferecides. Duris, en el libro segundo De las cosas sacras, dice que se le puso este epitafio: Se dice por seguro que el grande Ferecides, en Siros engendrado, mudó su primer forma, comido de piojos.

A tierra de Magnesia ser quiso conducido, para dar la victoria a los nobles efesios. Entre ellos murió alegre. Floreció hacia la Olimpíada LIX.

Estaba todo cubierto de piojos y con calentura. Ordené, pues, a algunos de mis domésticos que, en habiéndome enterrado, te llevasen mis escritos. A mí no me gustaban mucho, por no haber certeza en las cosas, pero ni yo prometo en ellos esto, ni sé hallar lo verdadero.

Los he ya amonestado concurran pasado mañana a celebrar el entierro de Ferecides. Hemos tratado hasta aquí de los que fueron llamados Sabios, a los cuales agregan muchos al tirano Pisístrato. Anaximandro, hijo de Praxiades, fue milesio. Que la luna luce con luz ajena, pues la recibe del sol. Que éste no es menor que la tierra, y es fuego purísimo. Halló también los regresos del sol75, notó los equinoccios y construyó horoscopios. Fue el primero que describió la circunferencia de la tierra y mar, y construyó una esfera.

Expuso sus opiniones sumariamente y en compendio, cuyos escritos vio Apolodoro Ateniense, y dice en sus Crónicas que Anaximandro tenía sesenta y cuatro años de edad el año segundo de la Olimpíada LVIII, y murió poco después, habiendo florecido principalmente siendo Polícrates tirano de Samos.

Dícese que cantando en cierta ocasión, se le burlaron los muchachos, y habiéndolo advertido, dijo: Hubo otro Anaximandro historiador, también milesio, que escribió en dialecto jónico. Anaxímenes Milesio, hijo de Euristrato, fue discípulo de Anaximandro. Algunos dicen que lo fue también de Parménides.

Escribió en dialecto jónico, y en un estilo sencillo y sin superfluidades. Hubo otros dos Anaxímenes naturales de Lampsaco: El filósofo escribió esta carta: Nosotros, nuestros hijos y los concurrentes a la exedra para cultivar la literatura, tendremos siempre en memoria varón tan grande, y seguiremos su doctrina, no dudando halló el principio de las cosas.

Fue el primero que a la materia hile78 añadió la mente al principio de sus obras, donde, suave y magníficamente, dice: Apellidado Mente y la tuvo dichosa , porque nos dijo que la mente eterna puso en orden las cosas, antes confusamente amontonadas.

Y como lo notasen de negligente, respondió: En efecto, floruisse traduce Ambrosio, aunque sólo le da sesenta y dos años de vida. Que la mente es el principio del movimiento.

Que los cuerpos graves se situaron en lugar bajo, verbigracia, la tierra; los leves, arriba, como el fuego; el agua y el aire tomaron el medio. Que los cometas son un concurso de estrellas errantes que despiden llamas, y que el aire los vibra como centellas. Que los vientos provienen del aire enrarecido por el Sol.

Que el terremoto es causado por aire que corre por dentro de la Tierra Se dice que anunció, antes de caer, la piedra que cayó en Egos-pótamos, la cual dijo caería del sol83 y que por esto Eurípides, su discípulo, en la tragedia intitulada Faetón, llamó al sol musa de fuego.

También que, habiendo partido para Olimpia, se sentó84 vestido de pieles, como que había de llover presto, y así sucedió. A uno que le preguntó si los montes de Lampsaco serían mar en lo venidero, dicen respondió: A uno que le objetaba que estaba privado de los atenienses, respondió: Al ver el sepulcro de Mausolo, dijo: A uno que llevaba mal el que muriese en tierra ajena, respondió: II; Eusebio, Aristóteles y otros.

Que no sólo lo acusó de impiedad, sino también de traición, y que ausente, fue condenado a muerte. Algunos atribuyen esto a Solón; otros, a Jenofonte. Y que así se hizo: Finalmente, Jerónimo dice, en el libro II de sus Varios comentarios, que Pericles lo condujo al tribunal de justicia a tiempo en que se hallaba desfallecido y débil por enfermedad, y que fue absuelto antes por verlo así que por hallarlo inocente.

Hay quien piensa todavía que fue enemigo de Demócrito por no haberlo querido admitir a su conversación y trato. Los lampsacenos lo honraron difunto, y en su sepulcro pusieron este epitafio: El mío al mismo es el siguiente: Librólo su discípulo Pericles: Pero él entre eruditas languideces, sabe dejar la vida voluntario.

El primero fue orador, uno de los discípulos de Isócrates. El otro, estatuario, de quien Antígono hace memoria. Por esta razón lo llamaron el Físico, o bien porque en él terminó la Filosofía natural, introduciendo entonces Sócrates la moral. Que los animales fueron engendrados del limo. Por consiguiente, aquélla es conservada por el aire, y éste por el movimiento del fuego. Que los animales se engendran del calor de la tierra, la cual destila un limo semejante a la leche, que les sirve de nutrimento.

Que el mar se contiene en las entrañas de la tierra, por cuyas venas va como colado. Que el sol es el mayor de los astros. Hubo otros tres Arquelaos: Otro, que escribió en verso De la admirable naturaleza de los animales. Y el otro, fue orador y escribió De la Oratoria. Hubo quien creyera que Sócrates ayudaba a Eurípides en la composición de sus tragedias, por lo cual dice Mnesíloco: Los Frigios drama es nuevo de Eurípides y consta que a Sócrates se debe De Sócrates los clavos corroboran de Eurípides los dramas.

Igualmente Calias, en la comedia Los cautivos, dice: Y Aristófanes, en la comedia Las nubes, escribe: Y Eurípides famoso, que tragedias compone lo hace con el auxilio de ese que habla de todo: También lo moteja Aristófanes, porque hacía buenas las causas malas Fue también el primero que trató la Moral, y el primero de los filósofos que murió condenado por la justicia. Muchas veces, a excesos de vehemencia en el decir, solía darse de coscorrones, y aun arrancarse los cabellos, de manera que muchos reían de él y lo menospreciaban; pero él lo sufría todo con paciencia.

Habiéndole uno dado un puntillón, dijo a los que se admiraban de su sufrimiento: No tuvo necesidad de peregrinar como otros, sino cuando así lo pidieron las guerras. Fuera de esto, siempre estuvo en un lugar mismo, disputando con sus amigos, no tanto para rebatir sus opiniones, cuanto para indagar la verdad.

Tenía mucho cuidado de ejercitar su cuerpo, el cual era de muy buena constitución. Militó en la expedición de Anfípolis; y dada la batalla junto a Delio, libró a Jenofonte, que había caído del caballo. También se halló en la expedición naval de Potidea, no pudiendo ejecutarse por tierra en aquellas circunstancias.

Peleó valerosamente, y consiguió la victoria; pero la cedió voluntariamente a Alcibíades, a quien amaba mucho, como dice Aristipo en el libro IV De las delicias antiguas. Aristóteles escribe que también peregrinó a Delfos Y Favorino afirma, en el libro primero de sus Comentarios, que también estuvo en el Istmo. Era parco y honesto. Repetía a menudo aquellos yambos: Menospreció generosamente a Arquelao Macedón, a Escopas Cranonio y a Eurilo Lariseo, pues ni admitió el dinero que le regalaban, ni quiso ir a vivir con ellos.

Tanta era su templanza en la comida, que habiendo habido muchas veces peste en Atenas, nunca se le pegó el contagio. Aristóteles escribe que tuvo dos mujeres propias: Amaba la frugalidad en la mesa, y nunca pidió recompensa de sus servicios. Así habla de él Aristófanes: XIII, poco después del principio. Amipcias lo pinta con palio, y dice: Esa incomodidad seguramente nació de la malicia del ropero.

Lleno de vanidad las calles andas, rodeando la vista a todas partes. Caminando descalzo, y padeciendo trabajas sin cesar, muestras no obstante siempre de gravedad cubierto el rostro. Queriendo Eutrifón acusar a su padre por haber muerto a un forastero que hospedaba, lo apartó Sócrates del intento por un discurso que hizo concerniente a la piedad. También hizo morigerado a Lisis con sus exhortaciones. Redujo con sus amonestaciones a su hijo Lamprocles a que respetase a su madre, con la cual se portaba duro e insolente, como refiere Jenofonte.

Viendo a Euclides muy solícito en litigios forenses, le dijo: Habiéndole dado Carmides algunos criados que trabajasen en su provecho, no los admitió; y hay quien dice que menospreció la belleza de cuerpo de 95 La frase griega es, exactamente, lo volvió divino, o deificado.

Que las riquezas y la nobleza no contienen circunstancia recomendable, antes bien, todos los males. Habiéndole dicho uno que la madre de Antístenes fue de Tracia, respondió: Salió, en efecto, de la esclavitud, y lo hizo un ilustre filósofo. Aprendió a tocar la lira cuando tenía oportunidad, diciendo no hay absurdo alguno en aprender cada cual aquello que ignora. Danzaba también con frecuencia, teniendo este ejercicio por muy conducente para la salud del cuerpo, como lo dice Jenofonte en su Convite.

Decía asimismo que un genio le revelaba las cosas venideras. Que nada sabía excepto esto mismo: Que los que compran a gran precio las frutas tempranas desconfían llegar al tiempo de la sazón de ellas. Preguntado una vez qué cosa es virtud en un joven, respondió: Preguntado si era mejor casarse o no casarse, respondió: Habiendo convidado a cenar a ciertas personas ricas, como Jantipa tuviese rubor de la cortedad de la cena, le dijo: A su mujer, que le decía que moriría injustamente, le respondió: VIII, De otio laudato.

Estando para beber la cicuta, le trajo Apolodoro un palio muy precioso para que muriese con este adorno, y le dijo Sócrates: A uno que le dijo: Quitóle ésta en una ocasión el palio en el foro, y como los familiares instasen a Sócrates a que castigase la injuria, respondió: Sócrates es el sabio entre los hombres.

No podía Anito sufrir que Sócrates se le burlase, e incitó primeramente a Aristófanes contra él; después indujo a Melito para que lo acusase de impío y corrompedor de la juventud. Antístenes en las Sucesiones de los filósofos, y Platón en la Apología, dicen que los acusadores de Sócrates fueron tres, a saber: Anito, Licón y Melito. Que Anito instaba en nombre de los artesanos y magistrados del pueblo; Licón, por parte de los oradores; y Melito, por la de los poetas, a todos los cuales reprendía Sócrates.

Favorino, en el libro II de sus Comentarios, dice que no es de Polícrates la oración contra Sócrates, puesto que en ella se hace mención de los muros de Atenas que restauró Conón, lo cual fue seis años después de la muerte de Sócrates, y así es la verdad.

Sócrates quebranta las leyes, negando la La oración acusatoria. Habiéndole leído Lisias una apología que había escrito en su defensa, respondió: Eubulides, dice que prometió ciento. Pero viendo desacordes y alborotadores a los jueces, dijo: Oído lo cual, se agregaron ochenta votos a los primeros, y lo condenaron a muerte.

Prendieronlo luego, y no muchos días después bebió la cicuta, una vez acabado un sabio y elocuente discurso que trae Platón en su Fedón. Hay quien le atribuye un himno a Apolo, que empieza: Yo os saludo, Apolo Delio y Diana, ilustre niños.

Pero Dionisiodoro dice que este himno no es suyo. Dijo una vez Isopo a los corintios la virtud no juzgasen por la persuasión y voz del pueblo. Éste fue el fin de Sócrates, pero los atenienses se arrepintieron en tanto grado, que cerraron las palestras y gimnasios. Desterraron a algunos, y sentenciaron a muerte a Melito.

Honraron a Sócrates con una estatua de bronce que hizo Lísipo, y la colocaron en el Pompeyo Los de Heraclea echaron de la ciudad a Anito en el día mismo en que llegó. No es sólo Sócrates con quien los atenienses se portaron así sino también con otros muchos, pues multaron a Homero en cincuenta dracmas, teniéndolo por loco.

A Tirteo lo llamaron demente, y lo mismo a Astidamante, imitador de Esquilo, habiéndolo antes honrado con una estatua de bronce. Eurípides en su Palamedes también objeta a los atenienses la muerte de Sócrates, diciendo: Había también allí estatuas de varones ilustres.

Esto es así, aunque Filicoro dice que Eurípides murió antes que Sócrates. Lo mismo dice Demetrio; pero aseguran otros que murió de sesenta años. Refiere Aristóteles que cierto mago venido de Siria a Atenas reprobó muchas cosas de Sócrates, y le predijo moriría de muerte violenta.

El epitafio mío a Sócrates es el siguiente: Sabio te llamó Dios, que es sólo el sabio, y si los atenienses la cicuta te dieron, brevemente se la bebieron ellos por tu boca. Sagaris fue émulo de Homero cuando todavía vivía, y después de muerto lo fue Jenofonte Colofonio. Esquines, Fenón, Euclides y Aristipo. Trataremos primero de Jenofonte. De Antístenes hablaremos entre los cínicos.

Hubo otro Sócrates historiador, que describió con exactitud la región argólica. Otro peripatético, natural de Bitinia. Y otro natural de Cos, escritor de los sobrenombres de los dioses. Jenofonte, hijo de Grilo, nació en Erquia, pueblo del territorio de Atenas. Fue muy vergonzoso, y hermoso de cuerpo en sumo grado.

Preguntóle dónde se vendían las cosas comestibles, y habiéndoselo dicho, le preguntó de nuevo: Desde entonces fue discípulo de Era el mes de abril. Fue el primero que publicó en forma de Comentarios las cosas que antes sólo se referían de palabra, siendo también el primer filósofo que escribió Historia. Hízose muy amigo de Ciro en la forma siguiente: Tenía un amigo beocio llamado Proxeno, discípulo de Gorgias Leontino y familiar de Ciro, en cuya compañía estaba en Sardes.

Pasó a Delfos, mas no preguntó a Apolo si le convenía ir a Ciro, sino el cómo lo había de ejecutar. Sócrates le reprendió la astucia, pero fue de parecer hiciese el viaje. Llegado a verse con Ciro, le supo captar la voluntad de tal manera, que se le hizo tan amigo como el mismo Proxeno. Por lo cual nos dejó escrito cuanto pasó en la subida y regreso de Ciro.

Fue mortal enemigo de Memnón de Farsalia, el cual en la subida de Ciro era conductor de las tropas extranjeras. Objetóle, entre otras cosas, que seguía amores superiores a su calidad. También afeó a cierto Apolonio llevase agujeros en las orejas.

Después de la subida de los persas, rota del Ponto y quebrantamiento de la alianza por Seto, rey de los odrisos, se retiró Jenofonte al Asia a estar con Agesilao, rey de los lacedemonios; llevóle muchas tropas de Ciro para que militasen en su ejército; se puso todo en su obediencia, y fue su mayor amigo. Con esta ocasión, pareciendo a los atenienses que estaba de parte de los lacedemonios, lo condenaron a destierro.

Pasó después a Éfeso, y entregó en depósito a Megabizo, sacerdote de Diana, la mitad del oro que traía, hasta que volviese; pero si no volvía, mandó se hiciese de él una estatua de la diosa, y se la dedicase.

De la otra mitad envió dones a Delfos. Finalmente, separado de Agesilao, se fue al territorio de Elea, cerca de la ciudad de Escilunte. Iba con él, como dice Demetrio de Magnesia, cierta mujercilla llamada Filesia, y dos hijos: Entreteníase en la caza, convidando a comer a los amigos y escribiendo Historia. Dinarco refiere que los lacedemonios le dieron habitación y tierras. Dícese también que Filópidas de Esparta le envió en don diferentes esclavos traídos de Dardania, para que se sirviese de ellos en lo que gustase.

Que después, habiendo venido los elienses con ejército a Escilunte, destruyeron la posesión de Jenofonte, por haber los lacedemonios tardado en venir a la defensa. Entonces los hijos de Jenofonte huyeron ocultamente con algunos esclavos, y se fueron a Lepreo. Igualmente Jenofonte, primero, se retiró a Elis; después, pasó a Lepreo, donde estaban sus hijos, y con ellos a Corinto, donde se estableció.

Habiendo por este tiempo resuelto los atenienses dar auxilio a los lacedemonios, envió sus hijos a Atenas para que militasen bajo de los lacedemonios, como que habían Este pasaje lo trae el mismo Jenofonte en su Convite, con poquísima diferencia, y es notable que Laercio vaya a buscarlo en Aristipo.

Diodoro volvió de aquella jornada sin haber hecho cosa memorable, y tuvo después un hijo del mismo nombre que su hermano. Pero Grilo murió en ella peleando valerosamente entre la caballera, siendo general de ésta Cefisodoro, y Agesilao de la infantería, como dice Éforo en el libro XXV de sus Historias. La batalla fue junto a Mantiena.

Dicen que Jenofonte estaba a la sazón sacrificando, con corona en la cabeza, y tenida la noticia de la muerte del hijo, se quitó la corona; pero sabido que había muerto peleando valerosamente, se la volvió a poner. Algunos dicen que ni aun lloró; sí que solamente dijo: Aristóteles dice hubo muchísimos que escribieron elogios y el epitafio de Grilo, en parte por congraciarse con el padre. Y Hermipo dice, en la Vida de Teofrasto, que aun Sócrates escribió encomios de Grilo, lo cual indujo a Timón a censurarlo por los versos siguientes: Ésta fue la vida de Jenofonte.

Subió con Ciro, siendo arconte Jeneneto, un año antes de la muerte de Sócrates. Su muerte fue en Corinto, como dice Demetrio de Magnesia, siendo ya de edad avanzada. Fue Jenofonte un varón en todo bueno: Dícese que poseyendo él solo los libros de Tucídides y habiendo podido suprimirlos, no lo ejecutó antes bien, los publicó para gloria de aquél.

Mis epigramas a Jenofonte son éstos: No sólo pasó a Persia Jenofonte por la amistad de Ciro, sino por caminar por la ardua vía que a los dioses conduce. Escribiendo las glorias de les griegos Logos puede significar argumento, razón, discurso, razonamiento, palabra, disertación, oración, libro, etc. Y así, libros hemos traducido. Y este otro a su muerte: Istro dice fue desterrado por decreto de Eubelo, y que por sentencia del mismo se le alzó el destierro. El primero, este de que hemos tratado.

El segundo, fue ateniense, hermano del Nicostrato que compuso el poema La Teseide, el cual, entre otras cosas, escribió La Vida de Epaminondas y de Pelópidas. El tercero, médico, de Cos. El cuarto, uno que escribió la Historia de Aníbal. El quinto, trató De los portentos fabulosos.

El sexto fue de Paros y escultor célebre. Y el séptimo, poeta de la comedia antigua Por esta causa nunca se apartó de Sócrates, y éste por la misma solía decir de él: Pisístrato Efesio decía que no son de Esquines, y Perseo asegura que mucha parte de siete de ellos es de Pasifonte Erétrico, el cual los injirió en las obras de Esquines. Aquí da a entender que había quien discrepaba en algo. Bien puede decirse que un hombre florece en sabiduría dentro de unos quince años.

Antigua o Primitiva, la cual representa hechos verdaderos, y los actores tomaban los hombres y circunstancias de los mismos sujetos entre quienes pasó el caso, que nunca era fingido. Esta prohibición produjo otra especie de comedia que llamaron Media, en la cual eran verdaderos los hechos, y las personas fingidas.

De ambas especies compuso comedias Aristófanes, porque en su tiempo se prohibió la Primitiva. Finalmente porque todavía los asuntos verdaderos se solían aplicar con facilidad aunque no se nombrasen, y la libertad de poetas y actores era excesiva, inventó Menandro la tercera especie de comedia, llamada Nueva en la cual fue todo fingido, hechos y personas.

Volvióse a Atenas, pero no se atrevió a enseñar su filosofía por la gran reputación en que estaban Platón y Aristipo; no obstante, abrió escuela privada, y los concurrentes pagaban su tanto.

Corre una carta de Esquines a Dionisio. Imitó principalmente a Gorgias Leontino. Lisias escribió una oración contra Esquines intitulada De la calumnia. Tenía un amigo llamado Aristóteles, Mito por sobrenombre. Ocho Esquines se refieren: Aristipo fue natural de Cirene, de donde pasó a Atenas, llevado de la fama de Sócrates, como dice Esquines.

Desagradaba esto mucho a Sócrates; Jenofonte fue su contrario, por cuya razón publicó un escrito contra él Fray Ambrosio, después de Milcíades pone punto, y luego Ion quodammo imbecilior est, deinde Callias, etc.

A esta versión siguen todas las latinas y vulgares que yo he visto, menos la de Enrique Estéfano, a pesar de que el texto griego no trae tal Ion.

Eliano, Plutarco, Nepote, etc. Aunque había otra mina menor, que sólo valía setenta y cinco dracmas. También lo maltrata Teodoro en el libro De las sectas, y Platón hace lo mismo en el libro Del alma, como dijimos en otros escritos. Su genio se acomodaba al lugar, al tiempo y a las personas, y sabía simular toda razón de conveniencia. Por esto Diógenes lo llama perro real, y Timón lo moteja de afeminado por el lujo, diciendo: Cual la naturaleza de Aristipo, blanda y afeminada, que sólo con el tacto conoce lo que es falso o verdadero.

Dicen que en una ocasión pagó cincuenta dracmas por una perdiz; y a uno que lo murmuraba, respondió: Mandó Dionisio llevar a su cuarto tres hermosas meretrices para que eligiese la que gustase, pero las despidió todas tres, diciendo: Dícese que las sacó hasta el vestíbulo y las despidió: Habiéndole Dionisio escupido encima, lo sufrió sin dificultad; y a uno que se admiraba de ello, le dijo: Pasaba en cierta ocasión por donde Diógenes estaba lavando unas hierbas, y le dijo éste: A lo que respondió Aristipo: Preguntado qué era lo que había sacado de la Filosofía, respondió: Como le vituperasen una vez su vida suntuosa, respondió: Habiéndole preguntado Dionisio por qué los filósofos van a visitar a los ricos, y éstos no visitan a los filósofos, le respondió: Preguntado una vez en qué se diferencian los doctos de los indoctos, respondió: Habiendo una vez entrado en casa de una meretriz, como se avergonzase uno de los jóvenes que iban con él, dijo: Habiéndole uno propuesto un enigma, como le hiciese instancia por la solución de él, le dijo: Persiguiéndolo uno cierta vez con dicterios y malas Paréphagen.

Diciendo uno que siempre veía los filósofos a la puerta de los ricos, respondió: Navegaba una vez para Corinto, y como lo conturbase una borrasca, y uno le dijese: A uno que se gloriaba de haber aprendido muchas cosas, le dijo: Defendiólo cierto orador en un pleito, y se lo ganó; y como le dijese: Habiéndole uno encargado la instrucción de su hijo, el filósofo le pidió por ello quinientas dracmas, y diciendo aquél que con tal cantidad podía comprar un esclavo, le respondió Aristipo: A uno que se gloriaba de no embriagarse aunque bebiese mucho, le dijo: Tenía comercio con la meretriz Laida, como dice Soción en el libro segundo de las Sucesiones; y a los que lo acusaban de ello, respondió: Así que, no penetrando las sutilezas y primores de los buenos dramas como fueron los de los griegos , viene a ser una estatua sentada en una grada; esto es, piedra sentada sobre piedra.

A uno que le notaba lo suntuoso de sus comidas, le respondió: Simo, tesorero de Dionisio, le enseñaba una vez su palacio, construido suntuosamente, con el pavimento enlosado.

Era frigio de nación, y perversísimo. A Carondas o a Fedón, como quieren algunos , que le preguntaba quién usaba ungüentos olorosos, respondió: Habiendo una ocasión entrado en su casa Polixeno, sofista, como viese muchas mujeres y un magnífico banquete, lo censuró por ello. En un viaje iba un esclavo suyo muy cargado de dinero; y como le agobiase el peso le dijo: Así lo refiere Bión en sus Ejercitaciones.

Navegando en cierta ocasión, como supiese que la nave era de piratas, sacó el dinero que llevaba y empezó a contarlo. Luego lo dejó caer en el mar, aparentando con lamentos que se le había caído por desgracia. Añaden algunos que dijo consigo: Otros cuentan que respondió: Algunos atribuyen esto a Diógenes.

No visto yo ropajes femeniles. Pero Aristipo, tomando aquella ropa, se la puso, y antes de empezar la danza, dijo prontamente: Ni de Libero-Padre en los festejos, se deja corromper el que es templado Intercedía una vez con Dionisio por un amigo, y no obteniendo lo que pedía, se arrojó a sus pies. Como alguno afease esta acción, respondió: Preguntado Aristipo qué es lo que conviene aprendan los muchachos ingenuos, respondió: A uno que le preguntaba por qué de Sócrates se había ido a Dionisio, dijo: Habiendo recogido mucho dinero en sus discursos, como Sócrates le preguntase de dónde había sacado tanto, respondió: Diciéndole una meretriz que de él estaba encinta, le respondió: A otro que le preguntaba por qué razón lo reprendía tanto Dionisio, le respondió: Dióselo Dionisio, y al momento dijo el filósofo: Aquel que va a vivir con un tirano, se hace su esclavo aunque libre sea, repuso: No le es esclavo, si es que libre vino.

Refiere esto Diocles en su libro De las vidas de los filósofos; otros lo atribuyen a Platón. Estando airado contra Esquines, dijo después de una breve pausa: A esto dijo Esquines: Yo fui el principio de la enemistad: Esto es cuanto se refiere de Aristipo.

Algunos aseguran que escribió seis libros de Ejercitaciones; otros niegan que los escribiese, de los cuales es uno Sosícrates Rodio.

Habiendo, pues, ya nosotros descrito su Vida, trataremos ahora de los que fueron de su secta, llamada cirenaica. De éstos, unos se apellidaron ellos mismos hegesianos; otros, annicerianos; y otros, teodorios. A éstos añadiremos los que salieron de la escuela de Fedón, de los cuales fueron celebérrimos los eretrienses. Su orden es éste: Aristipo tuvo por discípulos a su hija Areta, a Etíope, natural de Ptolomaida, y a Antípatro Cireneo. Areta tuvo por discípulo a Aristipo el llamado Metrodidacto; éste a Teodoro, llamado Ateo y después Dios.

Epitimedes Cireneo fue discípulo de Antípatro, y de Epiménides lo fue Parebates. Los que siguen los dogmas de Aristipo, apellidados cireneos, tienen las opiniones siguientes: Que los deleites particulares se deben apetecer por sí mismos, pero la vida feliz no por sí misma, sino por los deleites particulares.

Siguiendo esta explicación he traducido el texto literalmente, añadiendo la voz tres. Reinesio pone por lo menos ochenta años. Que algunos pueden no apetecer el deleite, por tener trastornado el juicio. Que el hacerse amigos ha de ser por utilidad propia, así como halagamos los miembros del cuerpo mientras los tenemos.

Que en los ignorantes se hallan también algunas virtudes. Que la ejercitación del cuerpo conduce para recobrar la virtud. No se ocupaban en indagar las cosas naturales, porque demostraban ser incomprensibles. Que nada hay justo, bueno o malo por naturaleza, sino por ley o costumbre; sin embargo, el hombre de bien nada ejecuta contra razón porque le amenacen daños improvisos o por gloria suya, y esto constituye el varón sabio. Los llamados hegesíacos son de la misma opinión en orden al deleite y al dolor.

Que una vida del todo feliz es imposible, pues el cuerpo es combatido de muchas pasiones, y el alma padece con él, y con él se perturba; como también porque la fortuna impide muchas cosas que esperamos. Esta es la razón de no Merico Casaubono, conociendo lo frívolo y vulgar de esta sentencia, desea corregir el texto, mudando la voz deleitarse en entristecerse, sacando esta sentencia: El intérprete latino traduce opiniones siniestras.

Nada tenían por suave o no suave por naturaleza, sino que unos se alegran y otros se afligen por la rareza, la novedad o la saciedad de las cosas.

Que para el grado del deleite nada se diferencian el esclavo y el ingenuo, el noble y el innoble, el honrado y el deshonrado. Que no se han de aborrecer las personas, sino instruirlas. Que debemos ejercitarnos en cosas buenas, por los grandes afectos viciosos que nos son connaturales.

Los nombrados teodorios se apellidaron así de arriba citado Teodoro, cuyos dogmas siguieron. Este Teodoro quitó todas las opiniones acerca de los dioses; y yo he visto un libro suyo nada despreciable, intitulado De los dioses, del cual dicen tomó Epicuro muchas cosas. Decía ser muy conforme a razón que el sabio no se sacrifique por la patria; pues no ha de ser imprudente por comodidad de los ignorantes. Que la patria es el mundo. Que dada ocasión se puede cometer un robo, un adulterio, un sacrilegio; pues ninguna de estas cosas es intrínsecamente mala, si de ella se quita aquella vulgar opinión introducida para contener los ignorantes Luego el muchacho y En la traducción de este pasaje sigo parte de la corrección de Merico Casaubono, no dudando de que el texto ha padecido alteración.

Con estas y semejantes preguntas persuadía a las gentes. Parece se llamaba Dios, porque habiéndole preguntado Estilpón así: Concediéndolo él, dijo Estilpón: Hubiera sido llevado al Areópago a no haberlo librado Demetrio Falereo Y aun Anficrates dice, en el libro De los hombres ilustres, que fue condenado a beber la cicuta. Mientras estuvo con Tolomeo, hijo de Lago, éste lo envió embajador a Lisímaco, y como le hablase con mucha libertad, le dijo Lisímaco: Tal fue este Teodoro y su doctrina.

El primero fue samio, hijo de Reco, el cual aconsejó se echase carbón en las zanjas del templo de Éfeso, por razón que siendo aquel paraje pantanoso, decía que el carbón, dejada ya la naturaleza lígnea, resistía invenciblemente a la humedad. El segundo fue cireneo y geómetra, cuyo discípulo fue Platón.

El tercero este filósofo de que tratamos. El cuarto es el autor de un buen librito acerca del ejercicio de la voz El quinto, uno que escribió de las reglas musicales, empezando de Terpandro. El sexto fue estoico. El séptimo escribió de Historia romana. El noveno fue bizantino, versado en negocios políticos; y lo mismo el décimo, de quien hace mención Aristóteles en el Epítome de los oradores. El undécimo fue un escultor tebano.

El duodécimo, un pintor de quien Polemón hace memoria. El decimotercero fue ateniense, también pintor, de quien escribe Menodoto. El decimocuarto fue, asimismo, pintor, natural de Éfeso, del cual hace memoria Teófanes en el libro De la Pintura. El decimoquinto fue poeta Era el maestro y presidente de los ritos y ceremonias en los templos gentílicos.

También Teodoro fue arquitecto, y ayudó a su padre en la reedificación del templo de Juno Samia. El decimosexto, uno que escribió De los poetas. El decimoséptimo fue médico, discípulo de Ateneo. El decimoctavo fue filósofo estoico, natural de Quío. El decimonono fue milesio, también estoico. Fedón, noble eleense, hecho prisionero cuando Elea fue tomada, se vio reducido a vivir con infamia retirado en un estrecho cuarto, en cuyo estado se mantuvo hasta que a ruegos de Sócrates lo rescató Alcibíades o bien Critón, desde cuyo tiempo se dio todo a la Filosofía.

Jerónimo, en el libro De retener las épocas, asegura que Fedón fue esclavo. El intitulado Nicias se le disputa, como también el Medo, que unos atribuyen a Esquines y otros a Polieno.

Igualmente se duda del Antímaco, o sea Los ancianos. Todos los cuales precedieron de Estilpón, y hasta ellos fueron llamados elíacos; pero desde Menedemo tomaron el nombre de eretríacos. Dióles este nombre Dionisio de Cartago, porque sus discursos eran todos por preguntas y respuestas. Definía que sólo hay un bien, llamado con nombres diversos: Sus demostraciones no eran por asunciones, sino por ilaciones o sacando consecuencias.

Tampoco admitía las comparaciones en los argumentos, diciendo que el argumento o consta de cosas semejantes o desemejantes; si consta de cosa semejantes, antes conviene examinar estas mismas cosas, que no las que se le semejan.

Pero si consta de cosas desemejantes, es ocioso la instancia o comparación. Pero, yo no me cuido de estos y semejantes chocarreros. No me importa Fedón, sea quien fuere; ni el litigioso Euclides, que dio a los megarenses el rabioso furor de las disputas. Lampria, Fenicio, Critón, Alcibíades y Amatorio. De la secta de Euclides fue Eubulides Milesio, el cual inventó en la dialéctica diversas formas de argumentos engañosos, como son: De Eubulides dice un poeta cómico: El fastuoso Eubulides, embaucando los sabios oradores con sus córneas preguntas, y mentiras huecas y jactanciosas, ha partido locuaz, cómo Demóstenes voluble.

Parece fue discípulo suyo Demóstenes, el cual apenas podía pronunciar la letra R; pero lo consiguió poco a poco con el ejercicio Eubulides fue enemigo de Aristóteles, y le contradijo en muchas cosas. Alexino Eleense fue uno de sus discípulos, hombre sumamente disputador; por cuya razón lo apellidaron Elexino Disintió mucho de las opiniones de Zenón. Hermipo dice de él que, habiendo pasado de Élite a Olimpia, abrió allí escuela de Filosofía, y que diciéndole los discípulos por qué se establecía allí, respondió quería fundar una secta que se llamase Olimpíaca.

Mas ellos, obligados por la penuria de comestibles y de la insalubridad del sitio, lo abandonaron, de manera que se El mentiroso. Es un argumento capcioso, por el cual se demuestra falsa cualquiera respuesta que se dé: Si se dice que miente, responden que es falso, pues entonces no miente. Llegó -dice- uno, y preguntado adónde iba, respondió que a la ahorca, de cuya inopinada respuesta se movió la duda de si debía o no ser ahorcado; pues si lo ahorcaban, el hombre había dicho verdad, y no debían ahorcarlo; si no lo ahorcaban, no había dicho verdad, y, por consiguiente, debían ahorcarlo.

Lo que no has perdido lo tienes; no has perdido los cuernos, luego lo tienes. También suele proponerse éste: Quien no tiene pelo es calvo, aquí el raído a navaja no tiene pelo; luego es calvo. Otros muchos argumentos hay de esta especie, que trata eruditamente el reverendísimo padre Feijoo. El epigrama que le he compuesto es el siguiente: Escribió no sólo contra Zenón, sino también otros libros y al historiador Éforo. De la escuela de Eubulides salió también Eufanto Olintio, que escribió la historia de su tiempo.

Fue preceptor del rey Antígono, y le dedicó un excelente tratado acerca del reinar. Hubo otros discípulos de Eubulides, uno de los cuales fue Apolonio Cronos.

Diodoro, hijo de Aminio, fue natural de Iaso, y también cognominado Cronos, del cual dice Calímaco en sus epigramas: Aun Momo escribía en paredes y muros: Mi epigrama a él es como se sigue: Siendo así, con razón te llaman Cronos, pues quitando C y R quedas Onos 2.

Estilpón, natural de Megara en Grecia, fue discípulo de los discípulos de Euclides; bien que muchos dicen lo fue de Euclides mismo, y aun de Trasímaco Si de la palabra cronos se quitan las dos primeras letras c y r, queda onos, que en griego, significa asno. Filipo Megarense, hablando de su elocuencia, dice: Llevóse también a Crates con otros muchos, y a Zenón de Fenicia. Era muy político, y no obstante ser casado, tenía una concubina llamada Nicareta; así lo dice también Onetor.

Tuvo una hija muy poco honesta, con la cual casó su familiar Simía Siracusano. Como no viviese recatada, dijo uno a Estilpón que su hija le servía de oprobio, a lo cual respondió: Dicen que Tolomeo Sótero lo recibió bien; y que, hecho ya dueño de Megara, le dio dinero, le instó a que navegase con él a Egipto; pero él, admitiendo sólo una parte de aquel dinero, y excusando el viaje a Egipto, se retiró a Egina, hasta que Tolomeo partiese de Megara.

Cuando Demetrio, hijo de Antígono, tomó a Megara, dejó libre la casa de Estilpón, y le restituyó lo que se le había quitado en el saco de la ciudad. Amonestó asimismo al rey con tanta elegancia acerca de la beneficencia de los hombres, que el rey lo obedeció. Refiérese que viendo la estatua de Minerva ejecutada por Fidias, hizo a uno esta pregunta: No obstante esta respuesta, los areopagitas le mandaron salir luego de Atenas, y Teodoro el cognominado Dios, le dijo por burla: Habiéndole preguntado Crates si los dioses se alegraban de ser venerados y rogados, dicen que respondió: Esto mismo, se dice, respondió Bión a uno que le preguntó si había dioses, diciendo: Habiendo en cierta ocasión hecho una pregunta a Crates Cínico, y éste en lugar de respuesta despidiese una ventosidad de su cuerpo, le dijo: Pero es probable que la lección de Aldobrandini, puesto que hubo secta filosófica llamada teórica.

Viendo una vez a Crates aterido de frío, le dijo: Por esto, aunque avergonzado Crates, se le burló dos veces en estos versos: Allí lo vi altercando, cercado de una turba de mancebos. Ni enseñaba otra cosa que una virtud falaz y de palabra. Dicen que en Atenas atrajo a sí de tal modo los hombres, que dejando sus oficinas, corrían a verlo; y a uno que le dijo: Dícese que estando comunicando con Crates, en mitad de la conversación corrió a comprar unos peces; y como Crates lo quisiese detener, diciéndole: Mi epigrama a él es el siguiente: Vejez y enfermedad juntas cogieron a Estilpón megarense: Yunta infeliz por cierto entrambas hacen.

Motejó a Estilpón el cómico Sofilo en el drama intitulado Las nupcias, diciendo: De Estilpón los ocultos pensamientos son patentes discursos de Carino. Significa en latín un tiro de dos caballos; del mismo modo que usamos de la palabra cuadriga, también latina, para significar un tiro de cuatro caballos a la par.

Simón, natural de Atenas, fue de oficio correero. Siempre que Sócrates venía a su oficina y discurría de alguna cosa, apuntaba Simón cuanto se le había quedado en la memoria. Son treinta y tres, unidos en un libro, cuyos títulos son: A éstos se añaden: Del dar consejo, De la racionalidad o aptitud, y Del maleficio. Refiérese que Simón fue el primero que esparció la doctrina de Sócrates por medio de sus discursos. Corren bajo de su nombre otros treinta y dos, pero son supuestos. Así se interpreta esta expresión en Hesíodo, versos y de Los trabajos y los días.

La tabla, La séptima y Frinico. Menedemo, filósofo de la secta de Fedón, fue hijo de Clitenes, varón noble y de la familia de los teopropidas, bien que arquitecto y pobre. De allí navegaron a Élide y se unieron con Anquinilo y Mosco, discípulos de Fedón.

Era tanta su severidad, que habiendo Antígono convidado a cenar a Euriloco Casandreo y a Cleipides, joven cicizeno, rehusó el ir, temiendo no lo supiese Menedemo. En las reprensiones era vehemente y libre; y habiendo visto a un mozo que mostraba ser muy audaz, nada le dijo; pero tomando un palito, dibujó en el suelo la figura de uno que padece el nefando: Estando una vez con Hierocles, superintendente del puerto Pireo, junto al templo de Anfiarao, como Hieirocles discurriese mucho de la destrucción de Eretria, no respondió otra cosa sino preguntar: Este pequeño libro permanece y es bien conocido de todos por su buena moral, pero en el mismo hay fuertes argumentos para recelar que es obra de tiempos posteriores al en que vivió Cebete, que fue discípulo de Sócrates.

A cierto mozo que daba gritos, le dijo: A un insensato que le estaba diciendo cosas importunas, le preguntó si tenía tierras propias, y respondiendo que tenía muchas, le dijo: Dicen que era sencillo y descuidado en el enseñar, ni guardaba orden alguno entre los que oían, pues no había asientos a su derredor, sino que cada cual estaba donde quería, ya fuese paseando, ya sentado: Pero, por otra parte, afirman fue ambicioso de gloria y temeroso de ignominia; de manera que, a los principios de su amistad con Asclepiades, ayudaban ambos a un alarife en sus obras, y como Asclepiades condujese desnudo el barro a lo alto del techo, Menedemo se escondía si veía venir alguno.

Esto no obstante, Crates, andando de puntillas y mirando a los que pasaban, lo llamaba Agamenonio y Egesípolis Parece que Hierocles habría sido bardaja de Antígono. Lo compara con Agamenón, porque dice fue alto de estatura, y por lo mismo Crates caminaba de puntillas por burla de Menedemo, que también era alto. Yerran, por tanto, los que aseguran que nada leyó sino la Medea de Eurípides, que dicen anda entre las obras de Neofrono Sicionio. De los maestros desechaba a Platón, a Jenócrates y a Parebates Cirenaico.

Sus discursos eran difíciles de comprender, y ponía tanto cuidado en su composición, que apenas podía nadie contradecirlos. Antístenes dice en las Sucesiones que era acérrimo en las disputas, y urgía con estas preguntas: Pues lo provechoso, verbigracia, es diferente de lo bueno. Replicóle Alexinio diciendo que convenía explicase aquella ambigüedad con decir sí o no; pero él respondió: Oyendo decir a uno que es un gran bien conseguir cada uno lo que desea, respondió: Antígono Caristio dice que Menedemo nada escribió ni compuso, ni menos estableció dogma alguno.

Pero aunque era tal en las disputas, no obstante era humanismo en las obras; pues aunque Alexinio lo mofase y burlase en gran manera, no obstante le hizo algunos beneficios, v. Dícese que habiéndoles dado Arquipolis tres mil A la letra, en texto latino, Erat autem Mendemus difficilis captu.

Memorable por la muerte de Leónidas con sus trescientos soldados. Allí las ciudades que tenían voto en él enviaban sus legados, y los llamaban pilagores. Parece no estarían en observancia los decretos de este Senado, o no obligarían a mucho. Otras muchas veces hago lo mismo en el discurso de esta obra. Asclepiades murió de edad avanzada en Eretria, antes que Menedemo, habiendo vivido en compañía de éste con mucha frugalidad en medio de la opulencia.

Tenían ambos quien les suministrase todo lo necesario, y eran Hipónico Macedón y Agetor Lamieo. El primero dio a cada uno de ellos treinta minas, e Hipónico a Menedemo dos mil dracmas para dote de sus hijas. El método que usaba en sus convites era éste: Si alguno venía temprano, preguntaba a los que salían qué era lo que habían sacado a la mesa y en qué estado estaba.

Sobre los lechos de los triclinios ponía esteras en verano, y en invierno pieles. Debían los convidados traer consigo su almohada. El vaso con que bebían todos no excedía la cótila. En su convite simple y moderado, es reducido el vaso que circuye, y los mejores postres de los sabios son las conversaciones eruditas. Fue embajador en las Cortes de Tolomeo y de Lisímaco, donde fue muy honrado, como también en la de Demetrio, de quien alcanzó perdonase a su patria cincuenta talentos cada año, de doscientos que le pagaba.

Fue acusado ante Demetrio de que quería entregar la ciudad a Tolomeo, pero él se purgó de la calumnia por medio de una carta que empieza: Sin embargo, los que aquí trae, antes lo celebran que satirizan.

Ello es cierto que admitió muy contra su voluntad la embajada a Demetrio acerca de la ciudad de Oropo, de lo cual hace también mención Eufanto en sus Historias.

Por esto, y por la amistad que con él tenía, creyendo quería entregarle la ciudad, fue tenido por sospechoso; y habiéndolo acusado Aristodemo, partió ocultamente a Oropo, y habitó allí en el templo de Anfiarao. Que yendo a este rey, como no lo hubiese podido inducir a que sacase su patria de esclavitud, se privó de alimento por siete días, y murió. Semejante a esto es lo que refiere Antígono Caristio.

Sólo a Perseo hizo viva guerra, pues era sabido que queriendo Antígono hacer libre a Eretria por amor de Menedemo, lo prohibió Perseo. Por lo cual Menedemo habló contra él en un convite, y entre otras cosas dijo: Mis versos a él son los siguientes: La facción que emprendiste por Eretria fue con gran cobardía, pues a ella te condujo la misma atropellado. Platón, hijo de Aristón y de Pericciona o Potona, fue ateniense. Dicha su madre descendía de Solón, pues Dropidas, hermano de éste, tuvo un hijo, Cricias, y de Cricias nació Calescros.

De Calescros nació Cricias, uno de los treinta tiranos, y padre de Glauco. Hijos de éste fueron Carmides y Pericciona, y de ésta y Aristón nació Platón, al sexto grado de descendencia con Solón. Descendía éste de Neleo y de Neptuno. Espeusipo, en el libro intitulado De la cena de Platón; Clearco, en el Encomio de Platón, y Anaxalides, en el libro II De los Filósofos, dicen que en Atenas había tradición de que, siendo Pericciona muy hermosa, quiso Aristón violentarla, pero que no lo ejecutó, absteniéndose de esta fuerza por haber tenido en sueños una visión de Apolo, y desde entonces hasta el parto la conservó pura de unión carnal.

LIBRO SEGUNDO

Ni siquiera llamaréis con razón diosas a la muerte violenta, ni a la suerte, ni a los destinos.

Closed On:

De Antístenes hablaremos entre los cínicos. Las notas de lectura han sido inmediatamente reutilizadas tal cual en la colección y, posiblemente, en el mismo orden, permitiendo de esta forma que el lector pueda leer de manera seguida los diferentes extractos provenientes de un solo autor.

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